Una de las primeras dudas que surgen cuando alguien se interesa por los bonsáis es muy simple, pero crucial:
¿esto va dentro de casa o fuera?
Yo mismo pensaba que los bonsáis eran, por definición, plantas de interior. Quizá por cómo aparecen en películas o por verlos colocados en estanterías bonitas. Sin embargo, al empezar a investigar descubrí algo que cambia por completo la forma de cuidarlos: la mayoría de los bonsáis son árboles de exterior.
La idea clave: no existen bonsáis “de interior” por naturaleza
Un bonsái es un árbol. Y los árboles, en general, viven al aire libre.
Cuando se habla de bonsái de interior, en realidad se suele hacer referencia a:
- Especies tropicales o subtropicales.
- Árboles que no toleran heladas.
- Bonsáis que pueden vivir dentro de casa solo si tienen mucha luz.
Esto explica por qué tanta gente pierde su primer bonsái: no por falta de riego o poda, sino por mala ubicación.
Bonsái de exterior: los más comunes (y los más resistentes)
La mayoría de los bonsáis tradicionales son de exterior. Algunos ejemplos:
- Olmo chino
- Junípero
- Arce
- Pino
- Olivo
Dónde colocarlos
- En balcones, terrazas o jardines.
- En un lugar con buena luz natural.
- Protegidos de vientos extremos y heladas muy fuertes.
Estos bonsáis necesitan sentir las estaciones. El frío del invierno forma parte de su ciclo natural, y privarlos de él debilita el árbol.
Bonsái de interior: cuándo y cómo colocarlos
Los bonsáis de interior suelen ser especies como:
- Ficus
- Carmona
- Serissa
Reglas básicas para colocarlos dentro de casa
- Siempre cerca de una ventana.
- Mucha luz natural indirecta.
- Lejos de radiadores y corrientes de aire.
- Nada de habitaciones oscuras.
Aquí fue donde más me chocó la diferencia entre lo que imaginaba y la realidad: un bonsái dentro de casa necesita casi tanta luz como uno de exterior.
El error más común: poner el bonsái “donde queda bonito”
Este es un clásico:
- Estanterías.
- Pasillos.
- Mesas lejos de ventanas.
El bonsái puede aguantar ahí un tiempo, pero no es sostenible. Poco a poco se debilita, pierde hojas y acaba muriendo sin que el cuidador entienda por qué.
Un bonsái no es decoración con vida eterna: es un árbol con necesidades claras.
¿Se puede mover un bonsái de sitio?
Sí, pero con moderación.
A los bonsáis no les gustan los cambios constantes. Lo ideal es:
- Elegir un buen sitio.
- Mantenerlo estable.
- Ajustar solo cuando sea necesario (estación, clima extremo).
Moverlo cada pocos días genera estrés y afecta al crecimiento.
Cómo influye la ubicación en el riego
La ubicación cambia completamente la forma de regar:
- Más sol → se seca antes.
- Interior → menos evaporación → riesgo de exceso de agua.
- Exterior con viento → riego más frecuente.
Por eso, ubicación y riego van siempre de la mano. No se pueden tratar como temas separados.
¿Y en invierno qué hago con mi bonsái?
Depende de la especie:
- Bonsáis de exterior: siguen fuera (con protección si hay heladas fuertes).
- Bonsáis tropicales: dentro, pero con luz y sin calor artificial directo.
Muchos problemas aparecen cuando se mete un bonsái de exterior dentro de casa “para protegerlo del frío”, rompiendo su ciclo natural.
Cómo saber si tu bonsái está mal colocado
Señales de alerta:
- Hojas amarillas o que caen sin motivo aparente.
- Crecimiento débil.
- Ramas largas y descompensadas buscando luz.
- Sustrato que tarda demasiado en secarse.
Estas señales suelen indicar falta de luz o mala ventilación.
Primer consejo antes de colocar tu bonsái
Antes incluso de pensar en la maceta perfecta o la poda, pregúntate:
👉 ¿Este árbol viviría así en la naturaleza?
Esa pregunta tan simple aclara más dudas que muchas guías técnicas.
En mi caso, entender que el bonsái no es “de interior por defecto” fue uno de los mayores puntos de inflexión para empezar a verlo como lo que es: un árbol de verdad, en pequeño.
Conclusión
Elegir bien dónde colocar un bonsái es tan importante como regarlo correctamente. La mayoría de errores vienen de tratarlo como un objeto decorativo y no como un árbol con necesidades naturales.
Si respetas su ubicación, todo lo demás —riego, crecimiento y poda— se vuelve mucho más sencillo.




