Qué bonsái elegir si eres principiante (y por qué importa más de lo que crees)

Elegir el primer bonsái parece fácil. Vas a una tienda, ves uno bonito, te gusta la forma… y listo. Pero esa decisión, que parece puramente estética, es una de las más importantes cuando empiezas.

Antes de profundizar en el mundo del bonsái, yo pensaba que cualquiera servía para aprender. Con el tiempo entendí que no es así. No todos los bonsáis perdonan errores, y cuando estás empezando, los errores son inevitables.

Por eso, elegir bien el primer bonsái no va de gusto, va de facilitar el aprendizaje.


El error de elegir solo “el que más me gusta”

Este es el error más común. Y es lógico. El bonsái entra primero por los ojos.

El problema es que algunos bonsáis:

  • requieren cuidados muy específicos,
  • no toleran bien cambios,
  • o reaccionan mal a pequeños fallos de riego o ubicación.

Cuando alguien empieza con uno de estos y algo sale mal, la conclusión suele ser: “esto del bonsái no es para mí”. En realidad, el problema no era la persona, sino la elección.


Qué debería tener un bonsái para principiantes

Un buen bonsái para empezar no tiene por qué ser espectacular. Tiene que ser agradecido.

Eso significa un árbol que:

  • tolere pequeños errores,
  • reaccione bien al riego normal,
  • no sea extremadamente sensible a la poda,
  • y muestre signos claros de cómo se encuentra.

Cuando el bonsái “responde”, aprender es mucho más fácil.


Especies que suelen funcionar mejor al empezar

Sin entrar en listas interminables, hay algunas especies que se repiten mucho entre aficionados que llevan tiempo… y no es casualidad.

El ficus, por ejemplo, es uno de los más recomendados. Tolera bien el interior luminoso, avisa cuando algo no va bien y se recupera con relativa facilidad. Para alguien que empieza, eso da mucha tranquilidad.

El olmo chino es otro clásico. Es resistente, crece con vigor y ayuda a entender muy bien cómo responde un bonsái al riego y a la poda.

El junípero, muy habitual en bonsáis de exterior, también es una buena opción si se dispone de terraza o balcón. Es fuerte, aunque exige entender bien que es un árbol de exterior y no uno de salón.

No es que estas especies sean “mejores”, es que perdonan más.


Interior o exterior: decidir antes de comprar

Uno de los mayores errores es comprar el bonsái y luego preguntarse dónde colocarlo.

Antes de elegir, conviene ser honesto con el espacio disponible. Si solo puedes tenerlo dentro de casa, cerca de una ventana, hay que elegir una especie que lo tolere. Si tienes exterior, se abre mucho más el abanico.

Elegir un bonsái incompatible con tu espacio es empezar con desventaja, por muy bonito que sea.


Tamaño, edad y expectativas

Otro punto que suele confundir es el tamaño. Muchos principiantes creen que cuanto más pequeño, mejor. En realidad, los bonsáis muy pequeños son más difíciles de cuidar, porque el margen de error es menor.

Un bonsái de tamaño medio suele ser más estable, tanto en riego como en crecimiento. Además, permite observar mejor la estructura y entender cómo responde a los cuidados.

Respecto a la edad, no hace falta empezar con un bonsái “perfecto”. A veces es incluso mejor uno más sencillo, que permita aprender viendo cómo evoluciona.


Bonsáis “de regalo” y compras impulsivas

Muchos primeros bonsáis llegan como regalo. Y aunque el gesto es bonito, no siempre es ideal.

Estos bonsáis suelen venir:

  • sin información clara,
  • en sustratos poco adecuados,
  • con etiquetas confusas sobre interior o exterior.

Si ese es tu caso, no significa que esté todo perdido, pero sí conviene informarse cuanto antes sobre la especie concreta.

Cuando se elige conscientemente, todo fluye mejor desde el principio.


Elegir bien reduce el miedo

Una de las cosas que más ayudan a perder el miedo al bonsái es notar que el árbol responde bien. Que brota, que se mantiene sano, que no parece frágil.

Elegir una especie adecuada no elimina los errores, pero los hace menos graves. Y eso, cuando estás empezando, marca la diferencia entre disfrutar del proceso o vivirlo con ansiedad.


Conclusión

Elegir el primer bonsái no es una decisión menor. No se trata de encontrar el más bonito, sino el más adecuado para aprender. Un bonsái resistente, compatible con tu espacio y agradecido en sus respuestas convierte la experiencia en algo mucho más accesible.

Cuando se empieza con buen pie, el bonsái deja de parecer un reto imposible y se transforma en lo que realmente es: un aprendizaje tranquilo, progresivo y muy gratificante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *